María (madre de Jesús) – (OV)


Maria, Madre de Jesús

María (en arameo מרים Mariam ) es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret. Para loscristianos católicos,  ortodoxos,  coptosanglicanos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones «Santísima Virgen María», «Virgen María» y «Madre de Dios». En el Islam se usa el nombre árabe Maryam.

El nombre de María

Para los hebreos el nombre no era un simple apelativo, estaba íntimamente ligado a la persona, por ello usaban nombres que describirían la personalidad, el carácter, así es muy usada la expresión “su nombre será tal” cuando se quería designar una misión o carácter especial al niño por nacer.

María es un nombre conocido en el TanajAntiguo Testamento por haber sido nombre de la hermana de MoisésAarón,1 originalmente escrito como Miryām, la versión de los Setenta lo menciona como Mariám (Mαριαμ), el cambio en la primera vocal señala tal vez la pronunciación corriente, la del arameo, que se hablaba en Palestina antes del nacimiento de Cristo. Al igual que con los nombres de Moisés y Aarón, que fueron tomados con sumo respeto, el de María no se usó más como nombre común, pero la actitud cambió con el tiempo y fueron puestos como señal de esperanza por la era mesiánica. En el texto griego del Nuevo Testamento, en la versión de los Setenta, el nombre usado era Mariám2 María sería probablemente la forma helenizada de la palabra.

Aunque en la Edad Media se le buscó significados más piadosos que exactos, bajo los actuales descubrimientos arqueológicos, “Alteza” o “Ensalzada” son los significados más cercanos al nombre de origen hebreo.

María es asimismo conocida como “Estrella de los Mares” o “Estrella del Mar” (Stella Maris). Dicho nombre procede de la interpretación de un pasaje del Antiguo Testamento, primer libro de los Reyes, 18:41-45.

Vida

María es mencionada por su nombre por primera vez al escribirse el evangelio más antiguo, el evangelio según san Marcos, pero de forma tangencial.3 En el evangelio según san Mateo se la menciona con motivo de la narración de la concepción milagrosa de Jesús y de su nacimiento y huida a Egipto. Aquí el evangelista menciona que es María aquella de quien habló el profeta Isaías al decir: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”.4 El evangelio según san Lucas es el que más datos da sobre María, al desarrollar con más detalle los temas de la infancia de Jesús, algunos de los cuales se amplían más abajo: la Anunciación, la Visita a Isabel, el Nacimiento de Jesús, la Presentación de Jesús en el Templo (aquí el ancianoSimeón le profetiza: a ti misma una espada te atravesará el corazón,5 aludiendo al dolor de María durante la Pasión de su Hijo) y la pérdida de Jesús y su hallazgo en el templo. También es san Lucas quien dice que María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.6En el evangelio según san Juan, Jesús hace su primer milagro a pedido de ella, en Caná. Y en la cruz, la entrega como madre a san Juan mismo, y san Juan es entregado a María como hijo. La teología católica y ortodoxa destaca, a raíz del milagro de Caná, la eficacia de la intercesión de María ante su Hijo; y en la entrega al pie de la cruz, la proclamación simbólica de María como Madre de la Iglesia, es decir,de todos los cristianos, figurados en la persona de Juan. También se le menciona en los Hechos de los Apóstoles7 como miembro destacado de la comunidad cristiana primitiva.

Padres y familia

Sobre sus padres, la Iglesia Católica ha tomado los nombres de JoaquínAna como los de sus progenitores, pero no se sabe a ciencia cierta sus nombres verdaderos, los que existen son tomados del Protoevangelio de Santiago, uno de los evangelios apócrifos más famosos y tomado como referencia para muchos datos piadosos sobre la vida de la Virgen María.

No se tiene seguridad de si María tuvo hermanas, aunque la duda subsiste por ciertos datos del evangelio de San Juan y San Mateo quienes mencionan a una “hermana de su madre” quien sería María de Cleofás; Hegesipo menciona a esta María como esposa del hermano de José y por tanto cuñada de María pero no elimina la posibilidad de ser su hermana.

En el Nuevo Testamento, aunque en algunos pasajes se habla de hermanos de Jesús sólo dice que María es la madre de Jesús. La Iglesia Católica, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia Copta, basadas en el uso del lenguaje hebreo de aquella época y en la tradición eclesial, interpretan este término como parientes, y declara que María permaneció siempre virgen. La mayoría de las confesiones protestantes (con excepciones como los luteranos y la Comunidad anglicana), por su parte, dicen que María, después de la concepción virginal, tuvo otros hijos.

Los que afirman que María tuvo otros hijos, basan su argumentación en la interpretación literal de los textos bíblicos en los que se habla expresamente de hermanos de Jesús. En elidioma arameo así también en el hebreo no existe un término para indicar primo o un familiar cercano. Los Setentas, al traducir la Biblia hebraica al griego, cada vez que encuentran el término hermano, usan el término adelfos para indicar parientes incluso no muy cercanos. En el griego Koiné, griego coloquial de la época en que fueron escritos los Evangelios, si bien existía el término anepsios para indicar primos, no implica que su uso estuviera generalizado entre los hebreos.

Matrimonio de María

Los evangelios hacen aparecer a María cuando narran la concepción de Jesús. Según lo que narran se puede ver que María en ese momento era prometida de José de Nazaret, quien era carpintero. Los relatos evangélicos se inician después de los desposorios de María con San José. El evangelio según san Lucas dedica dos capítulos a la concepción e infancia de Jesús. Es en Lucas también donde es llamada “muy favorecida”, “bendita entre todas las mujeres”, “madre del Señor”. El apelativo “muy favorecida”, frecuente en las traducciones prostestantes, se traduce en las biblias católicas en general como “llena de gracia” (siguiendo el “gratia plena” de la Vulgata). La Biblia de Jerusalén apunta en la glosa del evangelio según san Lucas1,28 que este saludo en forma literal significa: “tú que has estado y sigues estando llena del favor divino”.

Según la tradición judía de aquel momento, los jóvenes varones se desposaban entre los dieciocho y veinticuatro años, mientras que las jóvenes mujeres a partir de los doce años eran consideradas doncellas (na’arah) a partir de esa edad podían desposarse. El matrimonio judío tenía dos momentos, desposorio y matrimonio propiamente dicho: el primero era celebrado en la casa de la novia y traía consigo acuerdos y obligaciones, aunque la vida en común era preciso. Si la novia no había estado casada antes se esperaba un año después del desposorio para llegar a la segunda parte, el matrimonio propiamente dicho, donde el novio llevaba solemnemente a la novia desde la casa de sus padres a la de él.

María en el Islam

En el Islam se llama Maryam bint Imran (مريم بنت عمران), esto es, María hija de Imran. Es considerada ejemplo de mujer virtuosa y tiene tanta relevancia como su hijo Jesús (ʿIsà عسى), a cuyo nombre se añade casi siempre el laqab o filiación “ibn Maryam” (بن مريم), esto es, “hijo de María”. A María está dedicada una de las azoras o capítulos del Corán.

Según el Corán; la madre de María, esperaba tener un hijo varón a quien dedicar al servicio del Templo, siguiendo la tradición familiar. Dio a luz a una niña, en quien sin embargo se cumpliría la tradición, pues fue asignada al servicio sagrado. Fue confiada a la tutela del profeta Zacarías, quien se sorprendía, al visitar a su ahijada en el oratorio en el que ésta se encontraba retirada, de que siempre contara con alimentos que le eran enviados por Dios.

Como en la tradición cristiana, a María le fue anunciada la concepción sobrenatural de Jesús por un ángel. El Corán insiste, sin embargo, en que aunque tuvo un hijo por voluntad de Dios sin la intervención de un varón, Jesús no era en modo alguno un hijo del ser supremo. En el Corán no existe José: María dio a luz sola en el desierto, al que se había retirado con este propósito y en el que se alimentaba de dátiles y del agua de un riachuelo colocados allí por Dios. El hijo, por su parte, tiene en el Islam la consideración de profeta o enviado de Dios (véase el epígrafe “Jesús en el Islam” enJesús de Nazaret).

María tiene en el Islam la envergadura espiritual de un profeta, sin serlo. En el Corán, el mayor error de los judíos en lo que a Jesús y María se refiere no es, como asumen los cristianos, el supuesto hecho de haber matado al hijo (cosa que, por otra parte, la tradición islámica niega que hicieran), sino el hecho de haber menospreciado y dudado de la virtud de la madre.

Una tradición atribuye a Mahoma el dicho de que Cinco son las mujeres más destacadas ante Dios: Asia, esposa del faraón, que cuidó de Moisés, y que creía en la palabra eterna de Dios pese a la opresión de su esposo y de su entorno; María la madre de Jesús; Jadiya, la primera esposa de Mahoma , que fue la primera creyente y lo apoyó en las épocas más difíciles de adversidad, y la otra su esposa Aisha, y Fátima, su hija menor y madre de sus nietos los imanes HasanHusain.

Musica

Cancion “El Diario de Maria” con imagenes de la pelicula “La Pasion de Cristo”. El video fue elaborado para la comunidad catolica “Renacer con Jesus”.

José de Nazaret (OV)

José de Nazaret (Esposo de María)

José el Carpintero

(heb.יוֹסֵף) fue, según la religión cristiana, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre adoptivo de Jesús (padre putativo, o pater putativus según el léxico tradicional).1 Era de oficio carpintero, profesión que enseñó a su Hijo y de extracción humilde, aunque las genealogías de Mateo 1:1-17Lucas 3:23-38, lo hacen descendiente del Rey David. Se ignora la fecha de su muerte (tradicionalmente, se acepta que murió cuando Jesucristo tenía más de 12 años), pero no está presente en el relato evangélico de la predicación de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que ésta tuviera lugar.

José en la Biblia

El evangelio de Mateo 1:18-24 parte del drama que vivió al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla, en secreto porque era justo, la amaba y no quería que fuera apedreada según lo dispuesto en la Ley (Deuteronomio 22:21). El Ángel del Señor le manifiesta que ella concibió por obra del Espíritu Santo y que su hijo salvará a su pueblo, por lo que José acepta a María.

Luego cuando Herodes ordena matar a los bebés de Belén, para salvar al Niño Jesús, se desplaza con su familia hasta Egipto. Al morir Herodes regresa, pero no se establece en Judea por miedo a Arquelao, el hijo de Herodes y decide esconder a la familia en Nazaret(Mateo 2:13-23), lugar que según recientes descubrimientos arqueológicos era entonces una pequeña aldea con casas muy humildes adyacentes a cuevas rocosas y donde antes vivía María, según Lucas 1:26-32.

Tradición

Según la Tradición, José nacio 19 años antes que Jesús, en Belén. Los padres de José son Santiago y Santa Juana. De Santiago (cuyo nombre original es Jacob) era natural de Belén. Sus padres eran Mathan y Estha. La genealogía de San Mateo es la de él. Santa Juana (cuyo nombre original es Abdit) llamada por algunos Abigail, era de Belén. Sus padres eran Eleazar y Abdit.

José además tenia un primo hermano de nombre Cleofás que fue padre de Santiago el Menor, José Barsabas, Simón El Celote, Judas Tadeo, Lidia y Lisia , estos fueron conocidos como hermanos de Jesús , aunque en realidad eran sus primos segundos.

José muere poco antes de que Jesús iniciara su vida pública.Muchos teólogos sostienen que José subió al cielo en cuerpo y alma , incluso algunos sostienen que José fue inmaculado desde su concepción, la Josefología esta en constante evolución.

Música

Interpretación “José el Carpintero” dedicada a José, el canto se llama “La Extraña forma de salvar al Mundo”, es un canto en ingles, interpretado por 4Him. El disco donde viene se llama “Una Navidad de Gozo” viene en un album de navidad de Marco Antonio Marquez. Javier Rosales es quien lo interpreta.

Contenido y estructura del Evangelio de Mateo (OV)

Mateo da comienzo a su Evangelio, igual que Lucas, con la historia de la infancia de Jesús (cap. 1-2). Al principio ofrece la genealogía de Jesús, y luego narra su concepción milagrosa y su nacimiento en Belén, el homenaje de los magos, la huida a Egipto, la matanza de niños de Belén y el traslado de la sagrada familia a Nazaret. La segunda sección (3,1-4,11), que corresponde en conjunto a Mc 1,1-3 = Lc 3,1-4,13, describe la preparación inmediata para la actividad pública de Jesús (presentación de Juan Bautista, bautismo en el Jordán y la tentación de Jesús.

En el cuerpo del Evangelio:

La primera parte

  • (4,12-12,58) describe la actividad de Jesús en Galilea.
  • Luego de la presentación de Jesús (4,12-17),
  • la vocación de los primeros discípulos (4,18-22)
  • y los primeros éxitos de Jesús (4,23-25),
  • sigue en dos grandes composiciones sistemáticas la presentación de Jesús como maestro (cap. 5 al 7:Sermón de la Montaña)
  • y como taumaturgo (8-9,34).
  • Luego sigue la segunda mitad de la instrucción de los discípulos unida con la misión de los 12 (9,35-11,1).
  • A esto le siguen los relatos donde se ve la incredulidad y hostilidad encontrados por Jesús:
    • Jesús y el Bautista (11,2-19),
    • las amenazas a las ciudades galileas (11,20-24),
    • la acción de gracias de Jesús (11,25-30),
    • Jesús en lucha con los fariseos (12,1-45),
    • los verdaderos parientes de Jesús (12,46-50),
    • el discurso de las siete parábolas (13,1-52),
    • la condena sufrida por Jesús de Nazaret (13,53-58). Esta parte corresponde a Marcos 2,23-6,6ª.

La segunda parte

  • (14,1-20,34), describe el desarrollo posterior de la predicación ambulante de Jesús. Mateo sigue aquí paso a paso a Marcos, fuera de algunas excepciones.
  • Se puede dividir en:
    • 1) Jesús fuera de Galilea (14,1-16,12);
    • 2) Camino de la pasión (16,13-20,34).

La tercera parte

  • (21,1-27,54), esta formada por los últimos días de Jesús en Jerusalén, y se divide en:
    • 1) Última actuación pública de Jesús (cap. 21-25), y
    • 2) la pasión (cap. 26-27). Ofrece aquí bastante mayor abundancia de material de palabras del Señor que Marcos. En la pasión no hay más que algunos pasajes nuevos: 27,3-10 el fin de Judas; la guardia del sepulcro 27,62-66. el final del Evangelio lo forma el relato de la resurrección con la orden de misión y de bautismo. La unidad de su composición; uniformidad y homogeneidad; muestran que es imposible distinguir interpolaciones o adiciones posteriores.
Por: Damián Distel (Monografias.com)
http://www.monografias.com/trabajos15/san-mateo/san-mateo.shtml#EVANG

El Evangelio de Mateo (OV)

El Evangelio de Mateo

El primer evangelio no fue publicado, como tampoco ninguno de los otros tres, con el nombre de su autor. Solo la tradición de la Iglesia antigua, a la que se remontan también los títulos de los manuscritos “según Mateo”; “según Marcos”; etc., atestigua que fue escrito por Mateo. Mateo, se considera, reunió “las palabras del Señor (logia) en lengua hebrea (arameo), y luego cada uno las interpreto lo mejor que sabía”. Del escrito de Mateo, no se sigue que solo contuviera palabras y discursos de Jesús, y ninguna noticia sobre sus hechos y pasión.

Eusebio da cuenta de que Mateo predicó a los hebreos y les dejó, al salir de Palestina su evangelio compuesto en su lengua natal. El hecho de que el primer evangelio canónico, escrito en griego, lleve en toda la tradición el nombre de Mateo, solo se explica en el caso de que sea una traducción o arreglo de aquel original arameo de Mateo.

La tradición de la Iglesia sostiene que el autor de este evangelio es el Mateo de entre los 12 en los catálogos de los apóstoles. Este Mateo es el mismo del que habla Marcos en 2,14-17 como el recaudador de impuestos de Cafarnaúm, solo que aquí aparece con el nombre de Leví.

Este evangelio fue escrito después del evangelio de San Marcos y muchos piensan que San Mateo utilizó al evangelio de San Marcos como una fuente. La fecha aproximada es entre 64-110 d.c. Ya este evangelio era conocido por San Ignacio de Antioquía. Pudo haber sido escrito en Palestina. Sus destinatarios son comunidades compuestas por judeocristianos, conocedores de la Escritura, la cual es citada en unos 130 versículos, y que siguen respetando la Ley (“no penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas” Mt 5:17). Sin embargo, son unas comunidades que se abren a los paganos y que se encuentran ya en tensión con el judaísmo  surgido en Yamnia después de la destrucción de Jerusalén.

Ante las comunidades perseguidas, Mateo presenta a Jesús como el que ha llevado a cumplimiento todas las expectativas del AT Los cristianos ya han sido expulsados de las sinagogas y son duros los ataques contra los fariseos puestos en boca de Jesús.

Mateo tomó el 50% del material de su evangelio de Marcos y la parte restante de la Fuente Q y de los logia y las tradiciones orales. El relato de lainfancia de Jesús no aparece en la Fuente Q ni en Marcos, por lo que Mateo tuvo aquí, y en otras partes de su evangelio, una fuente desconocida.

Fragmento de una página de una Biblia escrita en Arameo,

Mateo escribió en arameo, la lengua que utilizaban los judíos, porque es un evangelio destinado al pueblo de Israel. Sus escritos complementan y abarcan más que los de su predecesor Marcos, pero siguen el mismo esquema. Aproximadamente Mateo tomó la mitad del material de Marcos abreviando la narrativa. Y el 25% de su evangelio coincide casi exactamente con el de Lucas, precisamente en las palabras de Jesús ya que ambos utilizan la Fuente Q. Es un evangelio construido de manera sistemática y ordenada, con una estructura basada en cinco bloques o discursos con un claro interés didáctico y teológico que se muestra en el interés de Mateo por la doctrina de Jesús.

Un libro histórico -como son los evangelios- merece credibilidad cuando reúne tres condiciones básicas: ser auténtico, verídico e íntegro. Es decir, cuando el libro fue escrito en la época y por el autor que se le atribuye (autenticidad), cuando el autor del libro conoció los sucesos que refiere y no quiere engañar a sus lectores (veracidad), y, por último, cuando ha llegado hasta nosotros sin alteración sustancial (integridad).

Y los evangelios son auténticos, en primer lugar, porque sólo un autor contemporáneo de Jesucristo o discípulo inmediato suyo pudo escribirlos: si se tiene en cuenta que en el año 70 Jerusalén fue destruida y la nación judía desterrada en masa, difícilmente un escritor posterior, con los medios que entonces tenían, habría podido describir bien los lugares; o simular los hebraísmos que figuran en el griego vulgar en que está redactado casi todo el Nuevo Testamento; o inventarse las descripciones que aparecen, tan ricas en detalles históricos, topográficos y culturales, que han sido confirmadas por los sucesivos hallazgos arqueológicos y los estudios sobre otros autores de aquel tiempo. Los hechos más notorios de la vida de Jesús son perfectamente comprobables mediante otras fuentes independientes de conocimiento histórico.

Respecto a la integridad de los evangelios, nos encontramos ante una situación privilegiada, pues desde los primeros tiempos los cristianos hicieron numerosas copias en griego y en latín, para el culto litúrgico y la lectura y meditación de las escrituras.

Gracias a ello, los testimonios documentales del N T son abundantísimos: en la actualidad se conocen más de 6.000 manuscritos griegos; hay además unos 40.000 manuscritos de traducciones antiquísimas a diversas lenguas (latín, copto, armenio, etc.), que dan fe del texto griego que tuvieron a la vista los traductores; nos han llegado 1.500 leccionarios de Misas que contienen la mayor parte del texto de los evangelios distribuido en lecciones a lo largo de todo el año; y a todo ello hay que añadir las frecuentísimas citas del evangelio de escritores antiguos, que son como fragmentos de otros manuscritos anteriores perdidos para nosotros.

Por: Damián Distel (Monografias.com)
http://www.monografias.com/trabajos15/san-mateo/san-mateo.shtml#EVANG

¿Quien fue San Mateo? (OV)

San Mateo es llamado también Levi, ambos nombres son de origen Judíos. El último lo obtuvo antes de su conversión, el otro lo tomo después, para mostrar la renuncia a su profesión y que era un hombre nuevo. Hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaun, en el lago de Galilea.

Fue por profesión un publicano, esto es un colector de impuestos para los Romanos. Entre los Judíos, estos publicanos fueron más infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas. Los Judíos los aborrecían universalmente, veían sus propiedades o dinero como fortunas de ladrones, les prohibieron su comunión y participación en su actividades religiosas, al igual que de todos eventos de la sociedad cívica y de comercio. Tertuliano esta ciertamente equivocado cuando afirma que solo los gentiles fueron empleados en este oficio sórdido como San Jerónimo demuestra en varios pasajes de los evangelios. Y es cierto que San Mateo fue Judío, aunque un publicano.

Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; San Marco dice que San Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje al lado del lago, donde el se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salio de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando las personas que le seguían. Aquí el observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien el llamo a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero el no tuvo miramientos y dejo todos sus intereses y relaciones para hacerse un discípulo del Señor. No sabemos si el ya estaba relacionado con la persona o doctrina de nuestro Salvador, especialmente como estaba cerca de Cafarnaúm, y su casa parece haber sido en la ciudad, donde Cristo había vivido por algún tiempo, había predicado y hechos muchos milagros, por lo cual el estaba en algún medido preparando a recibir la impresión que el llamado de Jesús había hecho sobre el.

San Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brillaron en la continencia de Nuestro Divino Redentor, y traspaso su alma y lo atrajo fuertemente. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejo sus riquezas, su familia, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. San Mateo nunca regreso a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión. San Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su mas gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invito sus amigos, especialmente los de su ultima profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.

Después de la ascensión de Nuestro Señor, San Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compilo antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también el Apóstol Bartolomé se llevo una copia con el a la India, y la dejo allí. San Mateo escribo su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina.

El Evangelio de San Mateo desciende a un detalle mas particular y completo en las acciones de Cristo que los otros tres, pero desde el Capitulo V al XIV el frecuentemente se distingue de los otros en la serie de su narrativos, ignorando el orden del tiempo, para que esas instrucciones que tienen mas afinidad una con la otra, estén relacionadas juntas. Este evangelista mas bien enfoca sobre las lecciones de moralidad de Nuestro Salvador, y describe su temporal o generación humana, en que las promesas hechas a Abraham y David respecto al nacimiento del Mesías de su semilla fueron realizados; tal argumento inducía de manera particular a los Judíos para que creyeran en el.

San Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones bárbaras e incivilizadas del Este. El era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carne en vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. San Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que el llevo el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. San Paulino menciona que el terminó su curso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que el sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que el fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenia el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.

Predicó entre los judíos por 15 años, incluyendo posiblemente a los judíos de Etiopía, Africa. Murió mártir.

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. III. y IV.

Mateo, Leví hijo de Alfeo (SUD)

Apóstol de Jesucristo y el autor del primer libro del Nuevo Testamento. Mateo era judío y cobrador de impuestos para los romanos en Capernaum, probablemente al servicio de Herodes Antipas.

Antes de su conversión se le conocía como Leví, hijo de Alfeo (Mar. 2:14). Poco después de su llamamiento como discípulo de Jesús, hizo un gran banquete en el que estuvo presente el Señor (Mateo9:9–13Mar. 2:14–17Lucas 5:27–32). Es muy probable que Mateo haya poseído un conocimiento amplio de las Escrituras del Antiguo Testamento, por lo que pudo ver en la vida de nuestro Señor el cumplimiento de cada detalle de las profecías. De los últimos años de la vida del Apóstol, es poco lo que se sabe con certeza. Según una tradición, se dice que murió como mártir.

Mateo
Las Escrituras oficiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Leví o Mateo, es uno de los publicanos o recaudadores oficiales de impuestos, sentado en el banco de los tributos, donde se pagaban las contribuciones exigidas por la ley romana. Este hombre era conocido también como Mateo, nombre menos distintivamente judío que Leví. Más tarde fue uno de los Doce y autor del primero de los Evangelios. A éste Jesús dijo: “Sigúeme.” Mateo se levantó de su lugar y siguió al Señor.

Algún tiempo después el nuevo discípulo ofreció una suntuosa fiesta en su casa en honor del Maestro, a la cual asistieron otros discípulos. A tal grado repugnaba a los judíos el poder de Roma, al cual estaban sujetos, que sentían aversión hacia todos los oficiales empleados por los romanos. Con particularidad los humillaba el sistema de tributos compulsivos, reglamento que los obligaba a ellos, el pueblo de Israel, a pagar contribuciones a una nación extranjera que en su concepto era enteramente pagana e idólatra.

Como era natural, los recaudadores de estas contribuciones eran aborrecidos; y éstos, conocidos como publícanos, probablemente se desagraviaban de este trato descortés exigiendo un cumplimiento desconsiderado de lo requerido por los impuestos y, según lo afirman los historiadores, a menudo cometiendo extorsión ilícita con la gente. Si los publícanos en general eran despreciados, podemos fácilmente entender el rencor que los judíos sentían contra uno de los de su propia nación que aceptaba un nombramiento de esa naturaleza.

En esta situación nada envidiable se hallaba Mateo cuando Jesús lo llamó. Los publícanos constituían una clase social distinta, pues eran virtualmente condenados al ostracismo por la comunidad en general. A todos los que se asociaban con ellos los hacían participar del odio popular, y la designación común para esta casta degradada llegó a ser “publícanos y pecadores”. Muchos de los amigos y compañeros de Mateo fueron invitados a la fiesta, de modo que la reunión se componía principalmente de estos despreciados “publícanos y pecadores”. Fue con tal grupo de personas que se reunieron Jesús y sus discípulos.

Publicano.—”Palabra que originalmente significaba un contratista de obras o abastecimientos públicos o cultivador de tierras públicas, pero que más tarde se aplicó a los romanos que compraban del Gobierno el derecho de recaudar contribuciones en determinados territorios. Estos compradores, siempre nobles (los senadores quedaban excluidos por motivo de su posición), llegaron a ser capitalistas y formaron fuertes sociedades anónimas, cuyos socios recibían un porcentaje del capital invertido. Los capitalistas pro\inciales no podían comprar los impuestos, que se vendían en Roma al mejor postor; y éste para rehacerse, subarrendaba su territorio (por un precio mucho mayor del que había pagado al Gobierno) a los publícanos locales, los cuales a su vez tenían que percibir utilidades por lo que habían comprado; y como ellos mismos tasaban las propiedades y recaudaban los impuestos, tenían abundantes oportunidades para oprimir a la gente, la cual los odiaba por esta razón, así como porque la propia contribución era señal de su dominación por extranjeros.”—Standard Bible Dictionary, artículo por J. R. Sterrett.

Jesús el Cristo, Talmage.  Pags. 204-205, 213

 

El Nacimiento de Jesús (SUD)

Mt.1:18-25, Lc.2:1-7

Tan definitivas son las profecías que designan a Belén, pequeño poblado de Judea, como el lugar de su nacimiento, como las que declaran que el Mesías nacería del linaje de David. Parece que nunca hubo diversidad de opinión entre los sacerdotes, escribas o rabinos sobre el asunto, ni antes del gran acontecimiento, ni después. Belén, a pesar de ser pequeño y casi sin importancia en lo concerniente a tráfico y comercio, gozaba de doble estimación entre los judíos por ser el sitio donde había nacido David, así como el lugar del cual habría de venir el Mesías esperado. María y José vivían en Nazaret de Galilea, muy lejos de Belén de Judea; y en la época a que nos estamos refiriendo, se acercaba rápidamente la maternidad de la virgen.

En esos días llegó un decreto de Roma, en el cual se ordenaba un empadronamiento del pueblo en todos los reinos y provincias que eran tributarios del Imperio. El mandato era de aplicación general, pues disponía “que todo el mundo fuese empadronado”. El empadronamiento de los subditos romanos tenía por objeto formar una base, de acuerdo con la cual se podrían determinar las contribuciones de los distintos pueblos.

Este censo particular fue el segundo de tres empadronamientos generales de la misma naturaleza, que, según los historiadores, ocurrieron en intervalos de aproximadamente veinte años. De haberse efectuado el censo en la manera romana acostumbrada, cada persona se habría empadronado en el sitio donde residía; mas la costumbre judía, respetada por la ley romana, exigía el empadronamiento en las ciudades o pueblos que las familias respectivas declaraban como el lugar de su origen. En lo que respecta a que si era estrictamente mandatoria esta exigencia de que cada familia se registrase en la ciudad de sus antepasados, no es de incumbencia particular para nosotros; el hecho es que José y María fueron a Belén, la ciudad de David, para inscribirse de acuerdo con el decreto imperial.

El pequeño pueblo se encontraba lleno de gente en esa época, lo más probable por motivo de la multitud que había llegado para dar cumplimiento al decreto de referencia. Como consecuencia, José y María no pudieron hallar un hospedaje más deseable, y tuvieron que conformarse con las condiciones de un campo improvisado, como antes lo habían hecho viajeros sin número, y como desde ese día lo han hecho innumerables personas, en esa región y en otras partes. No tenemos razón para considerar estas circunstancias como evidencia de pobreza extremada; no cabe duda que causó inconveniencias, pero no constituye prueba concluyente de grave aflicción o sufrimiento. Fue mientras se hallaba en esta situación, que María la Virgen dio a luz a su primogénito, el Hijo del Altísimo, el Unigénito del Padre Eterno, Jesús el Cristo.

De las circunstancias consiguientes al nacimiento, pocos son los detalles que nos son dados. No nos es dicho el tiempo que transcurrió entre la llegada de María y su esposo a Belén, y el nacimiento. Bien pudo haber sido la intención del evangelista que escribió la historia, referirse a los asuntos netamente de interés humano con cuanta brevedad lo permitiera la narración de los hechos, a fin de que los incidentes sin importancia no ocultaran ni sobrepujaran la verdad central. Todo lo que hallamos en las Santas Escrituras del propio nacimiento es lo siguiente: “Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” Contrastan vivamente la sencillez y brevedad de la narración bíblica con su escasez de detalles incidentales, y la acumulación de circunstancias fabricadas por la imaginación de los hombres, la mayoría de las cuales ningún apoyo tienen en la historia autorizada, y en muchos respectos son plenamente incongruentes y falsas. En un asunto de tanta trascendencia, no es sino prudente y propio segregar y conservar aparte las afirmaciones auténticas de los hechos, y los comentarios imaginativos de historiadores, teólogos y escritores de novelas, así como también las rapsodias emocionales de poetas y fantasías artísticas labradas, ora con cincel, ora con pincel.

Desde el principio de su existencia, Belén había sido la morada de gente que se dedicaba principalmente a ocupaciones pastorales y agrícolas. Por lo que se sabe del pueblo y sus alrededores, es congruente hallar que al tiempo del nacimiento del Mesías—que fue en la primavera del año— había rebaños en los campos, así de día como de noche, bajo el solícito cuidado de sus apacentadores. Fue a un grupo de estos humildes pastores que se comunicó la primera proclamación de que el Salvador había nacido. La historia dice sencillamente:
“Había’ pastores es la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: |Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”
Nunca jamás había comunicado un ángel, ni recibido hombre alguno, nuevas de tan magna importancia: nuevas de gran gozo reveladas a pocos, por cierto, a los más humildes de la tierra; nuevas que estaban destinadas a extenderse entre todos los pueblos. No sólo hay una grandeza sublime en el cuadro, sino una autoridad divina en el mensaje; y el punto culminante es algo que los pensamientos del hombre nunca jamás habrían podido concebir: la aparición repentina de una multitud de los ejércitos celestiales cantando, a oídos de seres humanos, el más breve, más congruente y más verdaderamente completo de todos los himnos de paz jamás entonados por un coro de mortales o de espíritus. ¡Qué consumación tan anhelada! ¡En la tierra paz! Pero ¿cómo la puede haber sino por la preservación de la buena voluntad para con los hombres? ¿y en qué otra forma podría tributarse más eficazmente gloria en las alturas a Dios?
Los confiados y sencillos guardianes de las ovejas no habían pedido una señal o confirmación; su fe obró al unísono con la comunicación celestial; y sin embargo, el ángel les dio una señal, como él la llamó, para orientarlos en su búsqueda. Sin esperar más, se dieron prisa para ir, porque dentro de su corazón creían, y más aún, sabían; por tanto, determinaron: “Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.”‘ Hallaron al Niño en el pesebre, y cerca de El a su madre y a José y habiendo visto, salieron y testificaron de la verdad concerniente al Niño. Volvieron a sus rebaños, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto.
Se encierra un significado tan profundo como la emoción que todos deben sentir al leer la afirmación, al parecer parentética, del evangelista: “Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.” Es evidente que la gran verdad concerniente a la persona y misión de su Hijo divino aún no se desenvolvía por completo en su mente. Todo el conjunto de acontecimientos, desde la salutación de Gabriel hasta el testimonio reverente de los pastores concerniente al anuncio del ángel y las huestes celestiales, constituía en su mayor parte un misterio para aquella inmaculada madre y esposa.

(Talmage, Jesús el Cristo, pág. 56-57).

Procedencia de Jesús (OV)

Comento algunos pocos aspectos más del libro de David Flusser,“Jesús en sus palabras y en su tiempo”. En su capítulo 2, “La procedencia” (de Jesús) ofrece el autor algunas perspectivas curiosas que son interesantes para el recuerdo, aunque es posible que algún lector no esté del todo de acuerdo con ellas.

La primera: es que el nombre de “Jesús” (Jeshúa), muy frecuente en la época” (recordemos a propósito de la discusión con Simcha Jacobovici y su interpretación del osario descubierto en Talpiot, Jerusalén, que en los epígrafes funerarios de tales osarios los nombres de Jesús y María copan casi un 25 o 30% de todos los nombres registrados), es el mismo que Josué, el lugarteniente y sucesor de Moisés (Josue es el nombre latino, de la Vulgata, que transcribe así la versión de los Setenta. Ésta, a suvez, transcribe en griego Iesous).

Es posible que la popularidad del nombre de Jesús en el siglo I se debiera no sólo a su significado, “Yahvé salva”, que era muy oportuno en tiempos de alta temperatura mesiánica, sino también a que era un sustituto popular del nombre de Moisés. Por respeto al legislador, según Flusser, Josué/Jesús se utilizaba como alternativa del nombre de Moisés.

Segundo: señala Flusser que en las dos genealogías de Jesús (Mt 1,2-16 y Lc 3,23-38) es José el descendiente de David, no María, pero que los evangelistas no vieron dificultad ni oposición ninguna entre la descendencia davídica de Jesús y el nacimiento virginal, probablemente porque la adopción por parte de José bastaba para que fuera legalmente hijo suyo.

Señala además, y esto es interesante, que aparte de las dificultades internas que muestran estas genealogías, no se conoce a nadie de la época de Jesús –fuera de él mismo- cuya familia fuese considerada como davídica.

“Es verdad que siempre que surgió un hombre en el que se habían puesto esperanzas mesiánicas, fue legitimado luego por sus seguidores como ‘hijo de David’. Tal fue el caso del pretendiente mesiánico Bar Kokba (muerto en el 135 d.C.) y, según parece, tb el caso del mismo Jesús. Aunque es muy posible que en la familia de Jesús existiese una tradición de su descendencia davídica, no es nada probable, sin embargo, que ésta determinase la conciencia que tuvo Jesús de sí mismo. Sería absurdo pensar que Jesús de Nazaret fue un príncipe enmascarado” (p. 30).

Creo que tiene razón Flusser que -a partir de Jn 7,41-42 (“Acaso va a venir el mesías de Galilea? ¿No dice la Escritura que el mesías vendrá de la descendencia de David y de Belén el pueblo de donde era David?”)-, se deduce claramente que el cuarto evangelista ignoraba la tradición de la descendencia davídica de Jesús y su nacimiento en Belén. Y que éste es uno de los argumentos que hacen sospechar que el nacimiento de Jesús en la ciudad de David fue más una conclusión teológica que una realidad. Además, y sobre todo, el pasaje del Evangelio de Juan prueba que la gente solía exigir esas dos condiciones como legitimación del mesías. Por tanto, no es extraño que, o bien porque así lo pretendía la familia, o bien por adscripción teológica muchos judíos consideraran a Jesús, “hijo de David” durante su vida pública.

Tercero: es interesante y curioso el comentario de Flusser, a propósito de la anécdota narrada por Lc 2,41-51: el niño Jesús perdido y hallado en el Templo. Mientras que la inmensa mayoría de los comentaristas dudan mucho de la historicidad del evento, Flusser rompe una lanza por él. Sus argumentos son:

• En época de Jesús es probable que se considerara que un niño era ya maduro, un adulto, a los doce años (sólo posteriormente fue a los trece). Por tanto, los rabinos podían discutir con él, si sabía.

• Lo mismo que cuenta Lucas ha ocurrido otras veces. En concreto, a otros niños precoces en sabiduría dentro del judaísmo. La viuda del sabio judío A. Aptowizer contaba que lo mismo le había pasado a su marido (el niño se pierde en una feria y lo encuentran sus padres posteriormente discutiendo con los rabinos en una sinagoga de emas difíciles de interpretación bíblica). El filósofo hindú Gupta cuenta algo parecido de sí mismo en su autobiografía.

• Jesús no era un inculto, ni mucho menos (ni sus discípulos tampoco, aunque así lo afirma Hch 4,13 para engrandecer la obra del Espíritu en ellos) a pesar de que lo insinúe el comentario recogido en Jn 7,15 (Jesús era un hombre sin cultura ya que “no había estudiado”). Era evidente que Jesús sabía mucho de las Escrituras; de lo contrario las gentes jamás le hubieran otorgado el título de rab/rabbí, “grande-maestro/ mi maestro”.

• Los hijos de los carpinteros pasaban por ser en época de Jesús las personas más cultas. Escribe Flusser:

“Si se discutía un problema, solía decirse: ‘¿No hay aquí un carpintero o un hijo de carpintero, que nos solucione la cuestión? Y Jesús era carpintero o hijo de carpintero; probablemente ambas cosas” (p. 35)

Realmente curioso.

Antonio Piñero.

www.antoniopinero.com

Maria en la genealogía de Jesús (OV)

En el capitulo 1 de Mateo, el nombre de María aparece en el tercer grupo, en el v. 16, con el tenor siguiente: “Y Jacob engendró a José, el esposo (marido) de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo”.

1) Una peculiaridad estilística del v. 16.

Es digno de interés el modo con que el evangelista introduce a María en el v. 16. En los vv. 2-16 escribía con una frase estereotipada e inmutable: “Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob…”, etc. Pero al llegar al v. 16, Mateo cambia de estilo y dice: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo”. En vez de seguir escribiendo: “José engendró a Jesús”, el evangelista recurre de pronto a un giro en la frase. ¿Por qué?

Este motivo es de extraordinaria importancia y se nos explica en los vv. 18-25. En efecto, los antepasados de Jesús, desde Abrahán (v.2) hasta Jacob, padre de José (v. 16), engendraron a sus hijos según la ley ordinaria de la naturaleza. Pero en el caso de Jesús el Cristo se da una excepción tan singular como inaudita: Jesús no tiene padre humano; su concepción en el seno de María no es fruto del semen de José, sino que se debe a una intervención directa del Espíritu Santo (1,18.20). De tal naturaleza fue el acontecimiento inefable que se realizó en María, antes de pasar al segundo momento de la práctica nupcial judía, es decir, ir a habitar en casa de su esposo (1,18). Por tanto, en el origen humano de Cristo no está José, sino María, la cual “’se encontró encinta por virtud del Espíritu Santo” (Mt 1,18). Dios es la causa trascendente de la novedad de Cristo salvador. Jesús tiene a Dios como padre(cf Mt2,11,que cita a Os 11,1; luego 3,17; 4,3.6; 14,33; 17,5).

El evangelista afirma que José es esposo de María (1,16) y que María es esposa de José (1,20.24), pero evita escribir que José sea padre de Jesús. Esta preocupación suya se manifiesta también en 2,13-23, donde nos narra la huida a Egipto y el regreso posterior a la tierra de Israel. Esa sección, como observan los comentadores, tiene algunas frases muy similares a Éx 4,19-20, en donde se narra el regreso de Moisés desde Madián a Egipto, después de haber muerto los que ponían asechanzas a su vida. Pero hay que prestar atención a la siguiente discrepancia. De Moisés se escribe que “tomó a su mujer y a sus hijos y se dirigió a Egipto” (Éx 4,20), mientras que de José se dice en cuatro ocasiones que tomó “al niño y a su madre” (vv. 13.14.20.21).

2) Un par de variantes del v. 16. La tradición textual conserva dos lecciones menores, claramente derivadas de la que acabamos de examinar, que goza del apoyo de los manuscritos de mayor importancia.

Una de ellas cambia el texto de esta forma: “Jacob engendró a José, para quien su prometida esposa la virgen María engendró a Jesús” (códice de Koridethi, la familia de mss. Ferrar, la Vetus latina y la sirocuretoniana). El amanuense se vio quizá impresionado por la crudeza de la expresión “…José, esposo (griego: andra) de María”. Estaba por medio la virginidad perpetua de la madre de Jesús. Y entonces se preocupó de atenuar el texto original, indicando expresamente a María como virgen. Además, esta lección se compagina más claramente con la mentalidad semítica, según la cual una mujer engendra un hijo al marido (cf Lc 1,13). José es el cabeza de familia legal, confirmado en esa función por Dios mismo (Mt 1,20-21).

La segunda variante lee: “Jacob engendró a José, y José, con el que estaba desposada la virgen María, engendró a Jesús, llamado Cristo” (versión siro-sinaítica solamente). Con semejante alternativa el copista intentaba armonizar el v. 16 con los vv. 2-16, en donde se recurre treinta y nueve veces a la fórmula fija: “Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob…” Sin embargo, también aquí se evita nombrar a José como esposo de María y se caracteriza a María con su cualidad de virgen.

A juicio de algunos críticos racionalistas, las dos variantes servirían para indicar que para algunas corrientes de los primeros siglos José era considerado como padre natural, y no legal, de Jesús. Pero las observaciones apuntadas más arriba hacen sumamente improbable esta deducción.

En resumen: el v. 16, con su doble lección alternativa, prepara al lector para el misterio que se realizó en María. Ese misterio confunde la sabiduría y los planes de este mundo. Estamos en el umbral de una segunda creación, todavía más maravillosa que la primera.

CONCLUSIÓN. Desde Abrahán hasta Cristo (Mt 1,1-16), el itinerario de la historia de la salvación no fue un viaje triunfal. Se diría más bien que en él se mezclan la gracia y el pecado, una alternativa de luces y de sombras. Junto al amor de Dios, que sigue siendo indefectible, está el elemento humano, capaz de subir e inclinado a caer. Entre sus antepasados Cristo tiene santos y pecadores; tanto a los unos como a los otros no se avergüenza de llamarlos hermanos (cf Heb 2,11-12).

Aquella larga peregrinación que se extiende desde Abrahán hasta Cristo alcanza por fin la meta. María es el penúltimo eslabón de esta cadena genealógica. También ella por la vocación especial que se le ha asignado, es testigo de la fidelidad de Dios a sus promesas de querer estar al lado de los hombres (cf Gén 3,15). La Virgen surge del río de las generaciones humanas como alba que prepara el día de Cristo, salvación eterna: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús el llamado Cristo”( Mt 1,16).

A. SERRA
DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs. 308-311

Cuatro mujeres en la genealogía de Jesús, ¿por qué? (OV)

Mateo (a diferencia de Lc 3,23-28) pone cuatro mujeres en los eslabones de la cadena genealógica de Jesús:

En la finalidad esencial de la genealogía la mención de estas cuatro mujeres no era necesaria. En efecto, para la mentalidad bíblico-semítica (que es masculinista) el que engendra es el varón, mientras que la mujer le engendra al marido. Y Mateo lo sabe bien, hasta el punto que une los nombres de Tamar, Rajab, Rut y Betsabé a los de sus maridos respectivos (Judas, Salmón, Booz y David). Mateo, según se dice, no suele conceder gran importancia a la mujer. Pero aquí precisamente, como apertura de su evangelio, hace una excepción. ¿Por qué motivo?

Porque son pecadoras, responden algunos siguiendo a san Jerónimo; Jesús, afirmará varias veces el evangelista, vino a salvar a su pueblo de sus pecados (Mt 1,21, 9,2-6.10-13 18,11- 14…).

Pero se objeta que no es éste el caso de Rut, que se nos presenta como una mujer virtuosa, a pesar de que procedía de una tierra pagana, la de Moab (Rut 1,1ss).

En cuanto a Tamar, el mismo Judá reconoció: “Es más justa que yo” (Gén 38,26); además, como diremos, se sabe perfectamente que estuvo rodeada de una gran veneración en la antigua literatura judía.

Rajab —ya a partir del texto bíblico de Jos 2,121 y 6,17.22-25— es celebrada como una heroína.

Y sobre las peripecias de Betsabé hay que notar que el pecado se hizo recaer más bien sobre David, que la mandó raptar (2Sam 11,4; 12,1-14); además, el pensamiento rabínico se muestra muy indulgente con ella.

Porque son extranjeras, responden otros. Tamar y Rajab eran naturales de Canaán; Rut es moabita; Betsabé, por el hecho de ser mujer de un hitita (Urías), puede que fuera también de origen extranjero. Por eso Mateo incluiría a cuatro mujeres no hebreas en la genealogía de Cristo, casi como un preludio para la salvación universal que había venido a traer (Mt 2,1-12; 8,11-12; 28, 18-19).

Un tercer motivo subraya el hecho de que cada una de estas cuatro mujeres realizaron hechos muy beneméritos para el destino del pueblo de Israel.

Tamar, fingiéndose prostituta, impidió que se extinguiera la raza de Judá (Gén 38), de la que tenía que surgir el mesías (Gén 49,10). Por tanto, se comprende la profunda admiración que se le tributó dentro del judaísmo.

Rajab, al esconder a los espías de Josué y profesar su fe en Yavé, favoreció la entrada de los israelitas en la tierra de Canaán (Jos 2) y fue considerada como un modelo de fe (Heb 11,31, IClem 12,1).

Rut, a pesar de ser natural de Moab siguió a su suegra a Israel y para suscitar descendencia a su marido difunto, tal como prescribía la ley mosaica, se casó con Booz, su pariente próximo; así nacerá Obed, abuelo de David (Rut 1-4).

Betsabé, con su intercesión ante David, obtuvo que Salomón (y no Adonías) se convirtiera en heredero del trono (IRe 1,11-40), según la profecía de Natán (2Sam 7,8-16; 12,24-25). El papel que representaron Tamar, Rajab, Rut y Betsabé es ciertamente de primera fila.

Pero, se objeta, ¿por qué el evangelista silencia a las que fueron las “madres de Israel” por excelencia, como Sara, Rebeca, Raquel, Lia…? Es una dificultad que tiene su peso especifico.

Quizá la respuesta más en consonancia con las intenciones de Mateo es la de A. Paul. La tradición judía —señala el exegeta francés— es muy consciente de que en la maternidad de Tamar, de Rajab, de Rut y de Betsabé había algo “no regular”, aunque tampoco pecaminoso. El judaísmo próximo al NT consideraba realmente que era el Espíritu Santo el que guiaba a aquellas mujeres en sus peripecias, a fin de que fueran instrumentos providenciales para la venida del mesías y permaneciesen fieles a su tarea, a pesar de sus muchas dificultades; esto vale también para Rut, la cual (se decía en los ambientes judíos) era estéril y fue curada por obra del Espíritu del Señor. En cierto sentido, por consiguiente, en aquellas cuatro mujeres había tenido lugar una intervención del Espíritu Santo como anuncio de la maternidad de María y de la situación de José. Sin embargo, concluye acertadamente A. Paul, al lado de las afinidades descritas anteriormente, hay que tener en cuenta las marcadas diferencias que hay entre las mencionadas madres de Israel y la madre de Jesús: María tiene una misión absolutamente original y es eso precisamente lo que Mateo quiere destacar.

A. SERRA
DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs. 308-311