Algunas diferencias entre el pensamiento de Juan Bautista y el de los esenios de Qumrán (OV)

Hay notables diferencias entre el pensamiento de Juan Bautista y el de los esenios de Qumrán. Y son precisamente éstas las que más luz pueden aportar para la respuesta a la cuestión planteada, a saber, las relaciones entre el Bautista y la comunidad de Qumrán.

Las divergencias afectan sobre todo al rasgo más importante que caracteriza la misión de Juan, su bautismo. Si contrastamos esta práctica con las inmersiones diarias de Qumrán, en realidad apenas encontramos más que diferencias:

• El bautismo de Juan era un acto único, no una continua serie de abluciones;

Señala con acierto Pagola:

“El deseo de purificación generó entre los judíos del siglo I una difusión sorprendente de la práctica de ritos purificatorios… sobre todo en Qumrán… donde se practicaban a lo largo del día baños y ritos de purificaciones en pequeñas piscinas dispuestas especialmente para ello” (p. 68)

El bautismo de Juan no era realizado por un individuo sobre sí mismo, como en Qumrán, sino que era otra persona quien bautizaba a un postulante.

J. A. Pagola señala también con justeza esta diferencia en p. 69:

“Hay algo todavía más original en el bautismo de Juan. Hasta la aparición de Juan Bautista no existía entre los judíos la costumbre de bautizar a otros […]. Por eso precisamente lo empezaron a llamar ‘bautizador’ o ‘sumergidor’” (p. 69)

• En Juan el bautismo tenía un carácter casi sacramental: era como un signo de que Dios había perdonado las transgresiones del pecador una vez que éste había abierto el camino al perdón con el arrepentimiento interior y el propósito de la enmienda; en Qumrán, por el contrario, nada sabemos de una relación directa de las abluciones cultuales con el perdón de los pecados, ni con la conversión, pues tales ritos los practicaban los miembros de la comunidad ya convertidos.

Es bueno recordar aquí el famoso texto de Flavio Josefo enAntigüedades judías, XVIII 116-119:

“Para algunos judíos les parecía que la derrota del ejército de Herodes Antipas (ante el rey de los nabateos Aretas) era una justa venganza divina como castigo por lo que había hecho a Juan Bautista. Aunque éste exhortaba intensamente a los judíos a practicar la virtud, la justicia unos con otros y la piedad para con Dios. (Les decía luego) que se bautizaran. Pues a él le parecía que el bautismo era una práctica aceptable, no para conseguir (por sí misma) el perdón de los pecados, sino (como muestra) de la limpieza del cuerpo, puesto que el alma había sido limpiada previamente por la justicia. Pero cuando otros (muchos) se unían al movimiento de conversión y se exaltaban en extremo al escuchar sus palabras, empezó a temer Herodes que la persuasión de los discursos de aquel condujera a alguna forma de sedición, porque daban la impresión de estar dispuestos a hacer lo que el consejo de Juan les indicara. El tetrarca pensó que debía tomar la delantera antes de que se produjera alguna revolución, no fuera que luego, tras verse caído (en la trampa) de los hechos tuviera que arrepentirse. Así pues, por las sospechas de Herodes, Juan Bautista fue conducido como prisionero a Maqueronte, la fortaleza que antes mencionamos, y allí fue asesinado. Pero era opinión de los judíos que el ejército (de Herodes) había sido aniquilado como un castigo, pues era voluntad de Dios hacer daño a Herodes”.

• El bautismo de Juan pudo tener también un significado simbólico ausente de las abluciones diarias qumranitas: representar, como en el pasado del Éxodo, el paso desde Transjordania, donde él bautizaba, hasta la tierra prometida de Israel. Nada de esto parece haber existido entre los esenios de Qumrán.

Por consiguiente: en muy poco, o en casi nada, se parecen las características propias del bautismo de Juan a las inmersiones cultuales de los esenios. Por tanto, no parece que la práctica bautismal de Juan proceda del ambiente teológico de Qumrán.

Por Antonio Piñero

Jn.1:18 ¿Qué hay en cuanto a la declaración de Juan de que “A Dios nadie le vio jamás”? (SUD)

Jn. 1:18

Naturalmente que ha habido profetas que vieron a Dios. José Smith enseñó, sin embargo, que el Padre se manifiesta solamente a fin de dar testimonio de Jesucristo.”Ningún hombre ha visto a Dios, excepto que El haya dado testimonio del Hijo; pues no es sino mediante él que el hombre se puede salvar”

(Juan 1:19, Versión Inspirada,traducción no oficial).

Noten cómo Juan mismo aclara su propia declaración en Juan 6:46.

Jn.1:9-11. ¿En qué forma recibió el mundo al Salvador? (SUD)

Jn. 1:9-11

“Después de declarar que la misión del Bautista era dar testimonio de la Luz, Juan continúa su testimonio de Jesús: ‘aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre,venía a este mundo.'”En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron’ (Juan 1:9-11).
“¿Por qué fue, o por qué es que actualmente algunos no lo reciben? Sin duda habían esperado algo enteramente diferente. Estaban buscando a un líder de reforma social y política y tenían poco interés en las cosas espirituales. ‘El mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.’ Hoy día todavía hay quienes pasan a su lado sin reconocerlo”
(Howard W. Hunter, CR,octubre de 1968, pág. 141).

Jn. 1:1 ¿En qué forma es Jesucristo el Verbo de Dios? (SUD)

Jn. 1:1

“. . . el Padre participó en la obra de la creación por medio del Hijo, el cual, por tal motivo, llegó a ser el Administrador, por conducto de quien la voluntad, mandamiento o palabra del Padre se llevó a efecto. De modo que con propiedad enfática el apóstol Juan otorga al Hijo, Jesucristo, el título de ‘el Verbo’ o como lo declara el Padre, ‘la palabra de mi poder’ (Moisés 1:32)”
(Talmage, Jesús el Cristo, pág. 34).

Testimonio de Juan el Apóstol concerniente al desarrollo de Cristo en conocimiento y gracia (SUD)

Jesús el Cristo ha confirmado el testimonio de Juan el Apóstol en una revelación moderna, testimonio que encontramos en parte solamente dentro de nuestra recopilación de Escrituras antiguas. Juan testifica en esta forma la realidad del desarrollo natural de Jesús, mientras crecía de la niñez a la edad madura: “Y yo, Juan, vi que no recibió de la plenitud al principio, mas recibía gracia por gracia; y no recibió de la plenitud al principio, mas progresó de gracia en gracia, hasta que recibió la plenitud; y por esto fue llamado el Hijo de Dios, porque no recibió de la plenitud al principio.” (Doc. y Con. 93:12-14)

No obstante este orden graduado de crecimiento después de nacer en la carne, Jesucristo había estado con el Padre desde el principio, como lo declara la revelación citada. Leemos allí: “y él [Juan] dio testimonio, diciendo: Vi su gloria, y que él era en el principio, antes que el mundo fuese; as! que, en el principio era el Verbo, porque él era el Verbo, el mensajero de salvación, la luz y el Redentor del mundo; el Espíritu de verdad que vino al mundo, porque el mundo fue hecho por él, y en él estaba la vida y la luz del hombre. Los mundos por él fueron hechos, y también los hombres; todas las cosas fueron hechas por él, mediante él, y de él. Y yo, Juan, doy testimonio que vi su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, sí, el Espíritu de verdad, que vino y moró en la carne, y vivió entre nosotros” (versículos 7-11)

Jesús el Cristo, Talmage