Herodias (OV)

Herodías (Jerusalén,7 a. C.Lyon,39) fue una princesa idumea, casada primero con Herodes Filipo, su tío, y después con el hermano de éste, Herodes Antipas. Fue madre de Salomé y, según los relatos evangélicos, participó en una intriga que condujo a la ejecución de Juan el Bautista.

Herodías era en realidad la mujer del hermano de Herodes, Felipe, un príncipe, pero que había sido desheredado por su padre.Felipe y Herodías vivían en Roma. Como resultado de una visita de Herodes a Roma durante la cual se hospedó en casa de su hermano, Felipe se vio privado de su esposa. Herodías le abandonó para irse con Herodes. Pero, Herodes también era casado con una princesa de Arabia, lo cual era otro obstáculo al matrimonio de los dos.

Herodes rechazó a su esposa. Herodías entró en el palacio como reina. Sólo un hombre se atrevió a protestar públicamente de toda esta inmoralidad: Juan el Bautista. Herodes lo mandó encerrar y es de suponer que, por temor a malquistarse con el pueblo prefirió dejarlo en vida. Herodes era capaz de cualquier crimen, pero era taimado y probablemente supersticioso. No le cabía duda que Juan era un profeta.

Herodías no tenía escrúpulos y sabía perfectamente que su peor enemigo era Juan el Bautista. En tanto el viviera su situación como favorita estaba en peligro. Siempre cabía la posibilidad de que Juan imfluyera en Herodes de modo desfavorable para ella.

La ambición de Herodías carecía de límites. Lo mismo su orgullo. Habría urdido toda clase de planes para librarse de Juan. Por fin se presentó la ocasión perfecta. Herodes se había puesto en una trampa de la que no pudo escapar. La hija de Herodías, a instigación de su madre pidió, como recompensa de haber danzado de forma que soliviantó las pasiones de aquel viejo zorro, la cabeza de Juan. Juan fue degollado.

Herodías era para Herodes algo semejante a lo que Jezabel era para Acab. En ambos casos la mujer tenía aún menos escrúpulos que el marido. Jezabel odiaba a Elías; Herodías a Juan. Sólo el final de la historia es distinto. Jezabel pereció sin consumar su venganza sobre Elías. Juan sucumbió en manos de Herodías.

Herodias y Herodes Antipas (OV)

Herodes Antipas, al contrario que Arquelao, tuvo un reinado bastante tranquilo, que duró desde el 4 a.C. hasta el 39 d.C. en tiempos del emperador Gayo Calígula. Sobre todo por los Evangelios (Mc 6,17-29 y pasajes paralelos) sabemos que Antipas se enamoró de su cuñada y se la arrebató a su hermano.

Esta mujer tenía por nombre Herodías, era la madre de la también famosa Salomé y su ex marido se llamaba también Herodes (¿Herodes Boeto?). Aquí reina la confusión, porque varios hijos de Herodes el Grande se llamaban Herodes como él, de primer nombre. Este hijo suyo -el Herodes despojado de su mujer por Antipas, su hermanastro- es distinto muy probablemente de (Herodes) Filipo, el tetrarca de Batanea, Traconítide y Auranítide que antes nombramos y que fue el que se casó con la famosa Salomé.

Estos datos no son seguros, pero es probable que el autor del Evangelio de Marcos (6,17) confunda a dos personajes distintos en esta historia: Herodes Boeto y Herodes Filipo, como ocurriría entre el pueblo llano.

Por otro lado, aunque la narración de la muerte de Juan Bautista en el Evangelio tiene visos de legendaria al compararla con el relato sobre la muerte del Bautista en Flavio Josefo (Antigüedades XVIII 116-119), es posible que fuera cierto que este matrimonio ilegal granjeara a Antipas fuertes ataques de Juan Bautista junto con cierta animadversión entre el pueblo.

Para casarse con Herodías, Antipas hubo de divorciarse de su primera esposa –cuyo nombre no conocemos-, que era árabe nabatea. El padre de la repudiada, el enérgico rey Aretas IV, invadió Galilea y propinó a Antipas una fuerte derrota militar. Fue éste quizá el único contratiempo serio de su reinado.

En líneas generales Antipas gobernó astutamente (según Lc 13,32, Jesús lo llamó “ese zorro”). Era un firme partidario de la colaboración con los romanos, de tal modo que al fundar una nueva ciudad, donde instaló colonos en parte paganos, la denominó Tiberíades, en honor del emperador Tiberio.

A pesar de esta disposición prorromana, Antipas supo no ofender en demasía los sentimientos religiosos judíos, pues practicó una política doble: por un lado fingía ser un judío piadoso, aunque no se tomara en serio algunas de las normas de la ley de Moisés; mas, por otro, se comportaba como un príncipe helenístico y como un fiel aliado de los romanos. De cualquier modo, procuró la convivencia entre paganos y judíos en su territorio de Galilea.

Los judíos ultrapiadosos no debían estar muy contentos con esta política. En lo que a nosotros interesa, ello se deduce del comportamiento del Jesús adulto: éste evitó siempre el contacto con las ciudades bajo el control de Antipas, probablemente por considerarlas llenas de extranjeros poco aptos para recibir su mensaje sobre el reino de Dios.

Por Antonio Piñero