123.1 ¿Quienes eran Herodías y Herodes Antipas?

Herodes Antipas, al contrario que Arquelao, tuvo un reinado bastante tranquilo, que duró desde el 4 a.C. hasta el 39 d.C. en tiempos del emperador Gayo Calígula. Sobre todo por los Evangelios (Mc 6,17-29 y pasajes paralelos) sabemos que Antipas se enamoró de su cuñada y se la arrebató a su hermano.

Esta mujer tenía por nombre Herodías, era la madre de la también famosa Salomé y su ex marido se llamaba también Herodes (¿Herodes Boeto?). Aquí reina la confusión, porque varios hijos de Herodes el Grande se llamaban Herodes como él, de primer nombre. Este hijo suyo -el Herodes despojado de su mujer por Antipas, su hermanastro- es distinto muy probablemente de (Herodes) Filipo, el tetrarca de Batanea, Traconítide y Auranítide que antes nombramos y que fue el que se casó con la famosa Salomé.

123.1Estos datos no son seguros, pero es probable que el autor del Evangelio de Marcos (6,17) confunda a dos personajes distintos en esta historia: Herodes Boeto y Herodes Filipo, como ocurriría entre el pueblo llano.

Por otro lado, aunque la narración de la muerte de Juan Bautista en el Evangelio tiene visos de legendaria al compararla con el relato sobre la muerte del Bautista en Flavio Josefo (Antigüedades XVIII 116-119), es posible que fuera cierto que este matrimonio ilegal granjeara a Antipas fuertes ataques de Juan Bautista junto con cierta animadversión entre el pueblo.

Para casarse con Herodías, Antipas hubo de divorciarse de su primera esposa –cuyo nombre no conocemos-, que era árabe nabatea. El padre de la repudiada, el enérgico rey Aretas IV, invadió Galilea y propinó a Antipas una fuerte derrota militar. Fue éste quizá el único contratiempo serio de su reinado.

En líneas generales Antipas gobernó astutamente (según Lc 13,32, Jesús lo llamó “ese zorro”). Era un firme partidario de la colaboración con los romanos, de tal modo que al fundar una nueva ciudad, donde instaló colonos en parte paganos, la denominó Tiberíades, en honor del emperador Tiberio.

A pesar de esta disposición prorromana, Antipas supo no ofender en demasía los sentimientos religiosos judíos, pues practicó una política doble: por un lado fingía ser un judío piadoso, aunque no se tomara en serio algunas de las normas de la ley de Moisés; mas, por otro, se comportaba como un príncipe helenístico y como un fiel aliado de los romanos. De cualquier modo, procuró la convivencia entre paganos y judíos en su territorio de Galilea.

Los judíos ultrapiadosos no debían estar muy contentos con esta política. En lo que a nosotros interesa, ello se deduce del comportamiento del Jesús adulto: éste evitó siempre el contacto con las ciudades bajo el control de Antipas, probablemente por considerarlas llenas de extranjeros poco aptos para recibir su mensaje sobre el reino de Dios.

Por Antonio Piñero

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