T04.12

(T4.12). ¿Como se conformo el canon del Nuevo Testamento?

El cristianismo nace como grupo peculiar dentro de una de las «religiones del Libro», es decir, de las que veneran un conjunto de textos que forman sus «sagradas Escrituras». Un grupo sectario sólo se constituye verdaderamente en religión cuando tiene su propia lista de libros sagrados. ¿Por qué se formó un canon preciso de 27 escritos sagrados y no otro? ¿Por qué tardó tantos años el cristianismo en tener Escrituras propias? ¿Qué motivos impulsaron a su formación? ¿Fue todo de golpe o más bien un proceso lento? ¿Quién tomó la decisión? No es fácil responder a estas preguntas. Los orígenes y fundamentos de este proceso se encuentran recubiertos por una espesa niebla. Parece como si las iglesias primitivas hubieran pretendido ocultarnos expresamente esta información. Por suerte, el Nuevo Testamento es lo suficientemente amplio y los documentos de la literatura cristiana de los dos primeros siglos son lo suficientemente numerosos como para que podamos rastrear los motivos y formarnos una idea relativamente precisa, aunque a modo de hipótesis, de todo este proceso.

T04.12I. CÓMO SE FORMÓ LA COLECCIÓN ACTUAL DEL NUEVO TESTAMENTO:

EL CANON DE LAS ESCRITURAS 

La tradición cristiana no nos ha transmitido ningún texto claro a este propósito hasta finales del siglo II, cuando el canon estaba ya prácticamente formado. A finales del siglo I y a lo largo del II hay sólo indicios de este proceso crucial. Por tanto debemos confesar que gran parte de lo que pueda decirse respecto a la formación del canon de Escrituras cristianas es una reconstrucción histórica hipotética. 

1. El significado de la palabra «canon» 

La utilización del término «canon» (y sus derivados, «canonizar», «canónico», etc.) para designar el bloque de escritos cristianos sagrados es bastante tardío, del siglo III. Tiene sus inicios probablemente con Orígenes, en su Comentario al Evangelio de Mateo, compuesto hacia el año 244. Pero cuando este Padre de la Iglesia comienza a utilizar sistemáticamente el vocablo «canon» ya existía de hecho un grupo más o menos bien formado de escritos sagrados cristianos, aunque con algunas dudas. Por tanto, la concepción y la palabra «canon» no tiene en sí nada que ver con la existencia y el surgimiento del Nuevo Testamento.El vocablo griego kanón es un derivado de una palabra semítica, kanna, de donde viene nuestra «caña», que en ocasiones servía de medida al carpintero o de guía al escribano. Rápidamente se derivó de esta acepción un sentido metafórico doble. En primer lugar, «norma», «regla», tanto en sentido ético como estético, literario o religioso. Así, desde mediados del siglo II, la antigua Iglesia comenzó a hablar de «canon de la verdad», o «canon de la fe» para designar una confesión de fe cristiana ortodoxa y también el «conjunto de doctrinas generalmente aceptadas en la Iglesia». En este sentido, un tanto polémico, se utilizó el vocablo para designar los decretos y disposiciones de los concilios («cánones conciliares»).La segunda significación metafórica desarrollada con el tiempo fue la de «lista», «relación», «registro», es decir, lo equivalente a «catálogo». Así, en el concilio de Nicea (325) el término «canon» significó una lista oficial de los clérigos que estaban adscritos a una diócesis o iglesia, de ahí se deriva el castellano «canónigo». Hacia el siglo IV comenzó a emplearse para designar la lista o registro de libros sagrados, no tanto la medida, norma o regla de por qué eran sagrados. Pronto empezó a designarse como «canónicos» a aquellos libros santos y divinos que estaban en esa lista.Anteriormente, como denominación del conjunto de libros sagrados de los cristianos se había impuesto la expresión Nuevo Testamento como correlato del Antiguo. Ambos conceptos, en el sentido de «alianza» (griego diathéke), no en el de «últimas voluntades», se encuentran en el corpus neotestamentario y aluden al capítulo 31 del profeta Jeremías que habla de una nueva alianza. En el grupo de escritos sacros cristianos el acto del Sinaí fue denominado «antigua alianza», y la muerte de Cristo con sus efectos de salvación se designó «nueva alianza». A partir de aquí no era difícil que la expresión «Nuevo Testamento» / «Nueva Alianza» pasara más tarde a significar el conjunto de libros que dan testimonio de ese acontecimiento salvador. ¿Quién fue quien hizo la transposición? No lo sabemos. Quizás Clemente de Alejandría hacia el 190 (sus textos son discutidos). Ciertamente un poco más tarde este significado aparece en Tertuliano y en Orígenes.La aparición del uso literario de los conceptos «antigua y nueva alianza» o «Antiguo o Nuevo Testamento» en una época, a finales del siglo II, en la que ya existía una lista de libros sagrados cristianos, nos indica también que el origen y las causas de la formación de ese cuerpo de escritos como conjunto de textos no depende de la idea bíblica de una alianza nueva.

(Guía para entender el Nuevo Testamento, Antonio Piñero, Pág. 43)

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