T04.19

(T4.19). ¿Existen diferentes tipo de texto del Nuevo Testamento?

El número aproximado de variantes calculado para el Nuevo Testamento es de unas 500.000. La mayoría, sin embargo, no son importantes: variaciones ortográficas, gramaticales, de orden de palabras o de estilo (unas 300.000). El resto sí lo son, aunque sólo una minoría puede afectar sustancialmente al dogma cristiano.

T04.19Trabajar con la enorme cantidad de manuscritos que hay del Nuevo Testamento es tarea ardua, casi imposible. Por ello la crítica textual ha intentado agrupar los manuscritos por familias, es decir, por conjuntos emparentados entre sí, que dependen unos de otros, y que tienen un «árbol genealógico» común: proceden de un texto base que se puede reconstruir en líneas generales. Además de las «familias», la investigación bíblica ha descubierto que hay unos tres tipos de texto representados por un número suficiente de manuscritos— cuyas lecturas se repiten o son muy parecidas entre sí. Esto hace que trabajar con el texto del Nuevo Testamento no sea tan aterrador. Son los siguientes:


sinaiticusEl texto alejandrino. Se denomina así porque la mayoría de los manuscritos que lo representan provienen de Alejandría o de Egipto en general. Sus principales representantes son los códices Sinaítico y Vaticano. Como son manuscritos copiados a principios del siglo IV hace tiempo se creía que este tipo textual se remontaba sólo al texto existente en ese siglo. Sin embargo, los de
scubrimientos de los papiros P66 y P75 han mostrado que sus lecturas proceden del siglo II. Se ganan, por tanto, doscientos años hacia atrás. 


VaticanusEste grupo parece ser partidario de la fidelidad literal a su modelo, y su exactitud se corresponde bien con el espíritu de trabajo filológico de Alejandría, en donde existía una antigua tradición de estudios literarios y filológicos que procuraba reproducir lo mejor posible el texto de los autores clásicos. Las características generales de este texto alejandrino son la brevedad y el rigor de expresión. Muestra, además, menos correcciones gramaticales y estilísticas que otros tipos.

• El mal llamado texto occidental. Su máximo representante, para los Hechos y Evangelios, es el Códice Beza (D/05). Aunque no se sabe exactamente de donde procede, parece que fue copiado en el norte de África, no en Occidente, como se creyó durante siglos. Este tipo de texto va acompañado de los papiros P20, P38 y P48, junto con la versión latina, la más antigua de todas. 

Su problema es que utiliza con frecuencia la paráfrasis, es decir, amplifica, y efectúa transposiciones y correcciones. En otros casos, sin embargo, parece haber conservado las lecturas más antiguas y originales como se deduce por crítica interna. En los Hechos presenta un texto que es un 10% más largo que el alejandrino. La opinión de los estudiosos se halla dividida respecto a su valor como testigo del texto original. Unos casi lo desprecian opinando que rara vez sus lecturas deben entrar en consideración si se trata de restablecer el mejor texto posible de los Evangelios y Hechos. Otros lo estiman sobremanera y sostienen que, examinando una a una sus lecturas variantes, se encuentra que la mayoría son muy antiguas y originales. Aplaudido o rechazado, su texto plantea en los Hechos un problema filológico y teológico (¿cuál es el original?) aún no resuelto.

• El tipo koiné («común») o bizantino. Esta clase de texto es el normal de la Iglesia de Oriente y es el testificado por un importante grupo de manuscritos copiados en los siglos VII y VIII. Es un tipo textual uniforme, que ha sido pulido lingüísticamente: es más elegante en la expresión, pues ha sufrido correcciones estilísticas. Los estudiosos creen que es un tipo de texto que se estableció en Antioquia de Siria y que luego fue recibido por la Iglesia bizantina. De ahí el nombre de «común». 

Pertenecen a este tipo de texto casi el 80% de los manuscritos actualmente existentes, pero los eruditos le conceden un valor limitado a la hora de reconstruir el original, ya que es un texto retocado. No es la base del texto científico que se imprime hoy día a pesar del número impresionante de manuscritos que lo presentan.

Guía para entender el Nuevo Testamento, Antonio Piñero, Pág. 69-71)

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