018.4

(18.4) [Mt 2:1-12] ¿Como pudo plasmarse el relato de los magos y de la estrella? (Ep.4)

Mt 2: 1-12
El mismo exegeta, Raymond E. Brown, opina que el relato de Mateo no sería, sin embargo, inverosímil para la gente de la época que los leyera, puesto que las gentes, incluso las cultivadas, estaban convencidas de que diversos fenómenos astronómicos estaban relacionados con el nacimiento de personas ilustres, como se contaba, por ejemplo, de Alejandro Magno, de Augusto o de Julio César, y desde luego no eran extrañas en la época de Herodes que aparecieran embajadas desde Oriente con regalos para el rey por diversos motivos.

018.4Pero estos detalles de verosimilitud sólo son una muestra de que el relato mateano era creíble para la época, pero no una prueba de historicidad. Brown ofrece la siguiente explicación sobre el origen posible de esta historia de los magos:

“Los cristianos, convencidos de que Jesús era el mesías, podían explicar a los paganos que en él se habían cumplido las expectativas de un caudillo universal procedente de Judea.

“Si en Oriente, donde había contacto con amplias colonias judías, algunos gentiles conocían la expectación mesiánica del judaísmo, cabe la posibilidad de que los cristianos la dramatizaran –es decir crearan una historia- para facilitar la aceptación del nacimiento de Jesús. Los cristianos, que compartían la creencia general de que ciertos fenómenos celestes marcaban el nacimiento de los hombres grandes, pudieron reflexionar sobre las peculiaridades astronómicas del período en el que Jesús nació (por ejemplo, la aparición de una estrella supernova, el cometa Halley, o una conjunción de Júpiter, Saturno y Marte –de esto hablaremos a continuación-), y considerar retrospectivamente algunos de estos fenómenos como signo divino de que iba a nacer el Hijo de Dios.

“Pero esos contactos del relato mateano con la cultura de su tiempo no son suficientes para probar que el relato responde a la realidad, o para explicar lo que originalmente lo inspiró. La inspiración original, a juicio de muchos exegetas, tiene que buscarse en una reflexión popular cristiana sobre el Antiguo Testamento” (p. 190).

Es decir, con otras palabras, que la peripecia de ciertas figuras del Antiguo Testamento llevó a los cristianos a componer un historia parecida sobre Jesús moldeando expresamente la vida de éste en aquellos momentos –de los que no se sabía nada en realidad, porque Jesús era un perfecto desconocido para todos antes de su vida pública- a imitación de lo que había ocurrido con personajes famosos del pasado de Israel.

¿Cómo pudo plasmarse en concreto la historia de los magos y la estrella maravillosa?

Muchos exegetas opinan –y creo que pueden tener razón- que en torno a los años en los que se sabía que había nacido Jesús (al final del reinado de Herodes el Grande) había ocurrido objetivamente algún fenómeno meteorológico extraño que impactó las conciencias de las gentes. Más tarde, después de la muerte de Jesús y de que se creyera firmemente que había resucitado, cuando se sintió la necesidad de hacer propaganda de la fe cristiana por medio de escritos acerca de la vida, palabras y obras de aquél, los evangelios, se recordó vagamente ese fenómeno celeste que había ocurrido y llamado la atención, y se entendió como un signo celeste del nacimiento de Jesús.

¿Qué pudo ser este fenómeno?

supernovaTres son las explicaciones científicas que se han dado: la aparición por los días finales de Herodes de una supernova, de un cometa o bien de una conjunción de astros que brillaron especialmente en el firmamento. Aclaremos un poco más esto.

• Una supernova es una estrella gigantesca, mucho mayor que el sol, que hace millones de años explotó al final de su existencia y produjo una luz inmensa que, tras miles de años de viaje, vemos nosotros en nuestros días. Ésta fue la explicación de la estrella de Belén del famoso astrónomo Kepler en el siglo XVII. Pero la teoría tiene el inconveniente de que no hay registro alguno en la Antigüedad que indique fenómeno semejante, por lo que no puede probarse.

• La segunda fue la aparición de un cometa. Es cosa sabida que los cometas son o bien restos de algún planeta o astro, o bien una conjunto de gases y polvo que brillan por la luz del sol al acercarse a la tierra, o ambas cosas. En concreto del famoso cometa Halley, que es visible en la tierra cada setenta y siete años, hay registros en Europa, China y Japón desde el año 240 a.C. Según los registros chinos, que se conservan hasta hoy día, el cometa Halley fue visible en la tierra el 12/11 a.C., por tanto durante el reinado de Herodes y relativamente al final de su vida.

Hay muchos astrónomos que opinan que este acontecimiento, que perduraba en la memoria de las gentes, fue aprovechado por los cristianos para aplicarlo al nacimiento del Salvador. El mismo Brown opina es posible que la aparición del cometa Halley en el año 12 a.C. y la venida de embajadores extranjeros dos años más tarde a la corte del rey Herodes para felicitarle por la conclusión del gran puerto artificial de Cesarea Marítima y la remodelación de la ciudad fueron combinados por los cristianos anteriores a Mateo en la historia de la estrella y de los magos. Mateo no hizo más recoger y dar forma a una leyenda popular cristiana (p. 172).

jupiter y saturno• Otros investigadores piensan, finalmente, que el acontecimiento bien pudo ser una conjunción de las órbitas de Júpiter y Saturno, que sucede cada treinta años, junto con la de Marte. La unión de las tres acaece cada 257 años. Este fenómeno se menciona en textos astronómicos tan antiguos como textos cuneiformes sumerio-acadios, del segundo milenio a.C. Se han hecho cálculos y se supone que tal conjunción se dio precisamente en el 7 a.C. y que ésta pudo ser la “estrella” de los magos.

Una tesis dirigida por mí en la Universidad Complutense hace años defiende ardorosamente esta posibilidad; sostiene su autor que el fenómeno fue recordado y aplicado a Jesús por la comunidad que está detrás del Evangelio de Mateo (José GÓMEZ GALÁN, “El nacimiento de Jesús de Nazaret. Historia y cronología”. Defendida en la UCM el 24 de Abril de 1998).

Realmente me siento muy escéptico respecto a todas estas teorías y en mi opinión creo que para inventar una historia tan inverosímil como la de una estrella que aparece y desaparece, que guía a unos personajes exóticos y que se posa encima de una casa, basta con la imaginación popular con el trasfondo general de que el cielo anuncia con signos los nacimientos de hombres ilustres sin tener que recurrir a ningún fenómeno objetivo. La imaginación es muy poderosa y los evangelios, que pretenden ser obras históricas, son ante todo literatura de propaganda, de buena fe desde luego, de una fe por lo que son aptas para recoger leyendas que les sirvan para su propósito.

¿Se inspiró el evangelista Mateo en el Antiguo Testamento para modelar la historia de los magos?

Hoy nos preguntamos: ¿cuál pudo ser el trasfondo del Antiguo Testamento que ayudó a plasmar la leyenda de los magos?

En este apartado partimos del supuesto de que entre los judíos piadosos de la época de Jesús existía la comprobable costumbre literaria –tenemos obras abundantes- de dar cuerpo a una noción teológica que se desea destacar inventando historias que tenían como personajes figuras importantes del Antiguo Testamento. La mayoría de las obras que hoy denominado como “Apócrifos del Antiguo Testamento”, cuya teología es como la prolongación de la Biblia, se plasman literariamente fingiendo algo, un testamento, una hazaña, un discurso, una historieta de un personaje bíblico, encarnándolas en personajes del pasado: Adán, Eva, Abrahán, Moisés, los Doce Patriarcas, etc.

Una mentalidad de esta clase pudo muy bien componer toda la historia de los magos a base de figuras inspiradas en el Antiguo Testamento para dar cuerpo a la idea de que Jesús era el mesías, el hijo de Dios, y que fue anunciado por la naturaleza a unos paganos, que respondieron positivamente a la llamada. Tales paganos eran como el adelanto de lo que más tarde iba a ocurrir: mientras que los judíos se resistían a creer que Jesús era el mesías verdadero, los paganos –en la época del evangelista Mateo- se convertían en masa a esa fe.

balaanEstudios muy concienzudos, que comparan el texto de Mateo con la Biblia, tanto la hebrea, como la traducción al griego llamada de los Setenta, que analizan el vocabulario del mismo Mateo y el vocabulario bíblico, y que estudian las tradiciones de uno y otra, han llegado a la conclusión de que la narración sobre los magos se inspira en la historia del profeta y mago pagano Balaán -relatada en el libro de los Números capítulos 23-24-, un personaje que no era israelita, que podía predecir el futuro y practicaba la magia, que venía del Oriente y que en parte predijo la venida del mesías.

En efecto, Balaán fue llamado por un rey enemigo de Israel para que lo maldijera antes de una batalla decisiva. Aunque el monarca le pagó muy bien, Balaán hizo justamente lo contrario de lo que se le pedía: reconoció la grandeza de Israel y por inspiración divina acabó bendiciéndolo y proclamando que el pueblo elegido regiría finalmente el mundo, porque en su seno nacería un rey que acabaría controlando a todas las naciones.

La parte más interesante del oráculo de Balaán dice así:

“Lo veo, pero no es ahora; lo contemplo, pero no será pronto. Avanza la estrella de Jacob y sube el cetro de Israel”.

Este oráculo fue considerado mesiánico por los judíos desde muy pronto. En época de Jesús, un poco después, durante la Segunda Revuelta judía, del 130-135, durante el emperador Adriano, el jefe espiritual del judaísmo del momento, el Rabí Aquiba, proclamó mesías al jefe de la revuelta, por lo que fue conocido popularmente como Bar Kokebá, “Hijo de la estrella”. “Por tanto, junto a las semejanzas de título (mago), de origen (viene del Oriente) y de función (anunciar al mesías), entre el mago Balaán y los magos del Evangelio de Mateo, tenemos la semejanza de que Balaán predijo que aparecería una estrella como símbolo de ese mesías” (Brown, p. 195). Y como los cristianos tenían el convencimiento profundo de que todo el Antiguo Testamento era una profecía de Jesús, que éste era el cumplimiento de la antigua Alianza…, Mateo –o el cristiano que lo hubiese reflexionado antes- tenía todos los elementos en su mano para componer una historia…, pero teológica.

Naturalmente, para que una narración del Antiguo Testamento sirva de trasfondo a un relato judío posterior, y en concreto del Nuevo Testamento, que es todo judío, no es necesario que el autor posterior, cristiano, copie absolutamente todo de su fuente de inspiración. Hay y debe haber variantes, según la intención del nuevo autor. Por ejemplo, en Mateo, la estrella guía a los magos hasta la casa del mesías. Esto no aparece en el oráculo de Balaán, pero conociendo a Mateo y cómo emplea la Escritura para ilustrar la vida de Jesús, es muy probable que tengamos aquí otro motivo bíblico: una alusión a la peregrinación de Israel por el desierto; en ella una luz brillaba de noche y guiaba a Israel yendo por delante.

Para Mateo, esta luz/estrella guía ahora no ya a un Israel infiel al mesías, sino a los paganos. Y es probable también que los magos desempeñen en la narración de Mateo el papel de personajes positivos que contrapesan la maldad de los negativos: Herodes, más los sacerdotes y escribas.

Ademas como indicamos, los ecos del relato de Balaán recordarían al lector familiarizado con la Biblia y con otros autores contemporáneos judíos, que empleaban la misma técnica de Mateo –ilustrar una idea por medio de alusiones a paralelos bíblicos-, que Dios había revelado ya en la Biblia antigua su plan salvador para los paganos. Probablemente, pues, Mateo, muy judío, explicaba la presencia de creyentes gentiles en su comunidad de seguidores de Jesús por medio de profecías al respecto del Antiguo Testamento… y ésta era una: esta presencia no era el resultado de un simple fracaso del plan de sobre Israel; era la continuidad y cumplimiento de un antiguo plan de salvación dirigido a ellos, simbolizados en los magos, que se realizaría a través del mesías, cuyo nacimiento estaba él entonces contando.

Además de Balaán pudo influir en la formación de esta narración la historia de Moisés.

En efecto, el nacimiento de uno y otro –Jesús y Moisés- fue maravilloso, y ambos escapan de las acechanzas de un faraón/ monarca malvado. Ambos conducen a Israel a la salvación; en el Evangelio de Mateo Jesús es presentado como el nuevo Moisés, que en el Sermón de la Montaña, reinterpreta la ley antigua y la hace nueva. Pues bien, sabemos por el historiador Flavio Josefo (Antigüedades II 9, 2 n. 205) que los rabinos de su época interpretaban el relato del libro del Éxodo sosteniendo que los consejeros del faraón, que eran magos y hechiceros, habían sabido (por inspiración del diablo naturalmente) que iba a nacer el futuro Moisés, y aconsejaron al monarca matarlo.

Así pues, además del libro de los Números se ofrecía a Mateo la interpretación moderna judía moderna de la historia del Éxodo: “Unos magos dotados de conocimientos ocultos aconsejaron al faraón en contra de Moisés. El Herodes de Mateo también es avisado por unos magos; pero éstos son como el mago Balaán, son buenos y llega desde el Oriente para desbaratar los designios del rey sobre Jesús” (R. E. Brown, El nacimiento del mesías, p. 194).

Autor: Antonio Piñero (catedrático español de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo).

 

 

 

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