029.1

29.1. ¿Hay diferencias entre el pensamiento de Juan Bautista y el de los esenios de Qumrán?

Hay notables diferencias entre el pensamiento de Juan Bautista y el de los esenios de Qumrán. Y son precisamente éstas las que más luz pueden aportar para la respuesta a la cuestión planteada, a saber, las relaciones entre el Bautista y la comunidad de Qumrán.

Las divergencias afectan sobre todo al rasgo más importante que caracteriza la misión de Juan, su bautismo. Si contrastamos esta práctica con las inmersiones diarias de Qumrán, en realidad apenas encontramos más que diferencias: (más…)

029.2

29.2 ¿Por qué se bautizó Jesús?

Me parece muy valiente por parte de Pagola, al tratar del bautismo de Jesús, plantearse la cuestión de que este hecho innegable -Jesús se sometió voluntariamente a un bautismo por el perdón de los pecados- pudo y de hecho planteó serios problemas teológicos a la Iglesia primitiva.

A este propósito deseo aclarar que estamos utilizando el libro de J. A. Pagola, con todo respeto, porque me parece que es una excelente guía para indicarnos cuáles son los intereses y orientaciones de la moderna exégesis confesional sobre Jesús. Nos proporciona una vía oportuna sobre qué comentarios pueden ser interesantes o convenientes al respecto desde otro punto de vista, el filológico o el meramente histórico. (más…)

029.3

29.3 ¿Juan bautizaba por inmersión?

Señala oportunamente Flusser que la teología de Juan Bautista sobre la necesaria, o conveniente, inmersión del pecador en el agua era muy parecida a la de los esenios, sin ser él mismo de esta secta, al menos en el momento en el que estaba bautizando.

A Juan Bautista, en efecto, le parecía muy bien que la gente ya arrepentida se sumergiera en las aguas del Jordán. ¿Por qué? Porque, según su manera de pensar, el ser humano cuando ha cometido algún pecado queda también ritualmente impuro. En un principio, el pecado y la pureza/impureza ritual llevaban en el judaísmo caminos separados; eran cosas distintas. Se podía ser impuro ritualmente sin haber pecado y, sobre todo, al revés: se podía pecar y no ser estrictament hablando un impuro. Es decir, tras arrepentirse ante Dios, no se necesitaba ningún tipo de acción (por ejemplo lavarse con agua corriente) para volver a ser puro ritualmente. (más…)